
EL VALOR DE LOS VALORES
•Libertad
•Justicia
•Fraternidad
•Honradez
•Solidaridad
•Subsidiaridad
•Humildad
•Eficacia
•Bien
Común
A
continuación analicemos las dimensiones sociales e individuales que permitan
tomar acción para un entendimiento más claro acerca de los Valores Humanos,
que ayudan a optimizar las relaciones humanas para el logro de una mejor
vida social dentro del respeto mutuo entre las personas, instituciones y
empresas, como integrantes de una sociedad.
En
la actualidad se han dejado un poco atrás los conceptos de la moral y los
valores que la rodean pero los valores son a priori (conocimientos
anteriores a la experiencia) y absolutos, es decir, no sólo son algo por
descubrir, sino que tienen una validez universal. Si una persona no acepta
un valor, se debe en todo caso, a una ceguera axiológica pero no a la
invalidez o inexistencia del valor.
Ahora prevalece la necesidad apremiante de familiarizar al ser humano con
los valores universales y darles un uso pragmático. Educar nuestra mente y
aprovechar las oportunidades que nos presenta la vida, es algo que no hay
que echar por la borda. Todos, en algún momento de la vida, tenemos
propósitos y metas, y hacemos lo imposible para lograr lo que ansiamos. Por
ello, uno de los propósitos, es exponer una perspectiva sobre los valores
que todo ser humano posee para llegar al punto exacto y conciso de las
vivencias y sentimientos propios.
En
la esfera de los valores humanos se requiere también un equilibrio y que
cada uno de los valores, tomado individualmente, sea «saludable». Así como
ciertos alimentos son esenciales y otros sólo sirven para adornar algún
platillo, así también los valores tienen una jerarquía, según favorezcan más
o menos nuestro desarrollo humano; también pueden ordenarse y clasificarse
de acuerdo con los beneficios que nos proporcionan. Algunos son esenciales;
otros son más alrededor de la persona. por lo tanto analizaremos los
siguientes valores.
LIBERTAD
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La libertad es fruto del orden. Y la libertad no
se encuentra al comienzo; sino al final
Pierre Gaxotte |
La
libertad es un regalo precioso que ofrece una experiencia de liberación y la
sensación de que no hay límites, Los conceptos de libertad y de liberación
han fascinado a los seres humanos. Una de las mayores aspiraciones en el
mundo de hoy en día es ser libre. Las personas desean la libertad de llevar
una vida llena de propósitos, de poder elegir libremente un estilo de vida
en el que ellos y sus hijos puedan crecer de forma saludable y prosperar con
el trabajo de sus manos, mentes y corazones. Quieren hacer lo que les
plazca, ir donde les apetezca y disfrutar de los derechos y privilegios
sociales, políticos y económicos. En resumen, ¡quieren tener la libertad de
elegir, arriesgarse y triunfar!
La verdadera libertad
La
plena libertad sólo funciona cuando hay un equilibrio entre los derechos y
las responsabilidades, así como entre las elecciones y la conciencia. No se
puede experimentar la libertad, ni individual, ni colectivamente si la
atención y el esfuerzo sólo se dirigen a los derechos y a las elecciones.
Cuando los derechos y las elecciones son malentendidas y se mal utilizan, se
contraen deudas mentales, físicas, espirituales, sociales, económicas y
políticas, etc.
Liberación de ataduras
La
libertad fundamental es la liberación de las ataduras creadas por actuar en
la conciencia del cuerpo, en base a los apegos hacia uno mismo y sus
sentidos, hacia los demás y hacia las posesiones mundanas. La liberación es
separarse de tales apegos. Esto no significa que uno no debe amar o ser
amado sino que, al volverse más independiente internamente, la conducta
hacia el exterior reflejará menos dependencia y una naturaleza más amorosa.
La
transformación del ser es el comienzo para el proceso de la transformación
del mundo. El mundo no estará libre de guerras e injusticias hasta que los
individuos sean libres. El poder más eficaz para poner fin a las guerras
internas y externas y liberar a las almas es la conciencia humana. Todo acto
de libertad, cuando está alineado con la conciencia humana, es liberador,
fortalece y ennoblece.
Salvaguardar la libertad.
Para
salvaguardar la libertad, las personas no deben justificarse.
Una
de las funciones principales de un gobierno, de una institución o de
cualquier sistema que tenga la responsabilidad de servir, es salvaguardar,
promover y garantizar libertad a tres niveles:
1)
Individual, que incluye una variada gama de dimensiones físicas y mentales
desde impedir la tortura, el dolor o el sufrimiento hasta fomentar el
desarrollo y expresión de la persona.
2)
Entre grupos, sociedades o países, se demuestra afirmando los derechos
humanos mediante la justicia y la igualdad.
3)
En la naturaleza, lo que significa un respeto total por las leyes naturales,
firmes y constantes; la libertad a este nivel asegura el derecho de la
naturaleza a una vida sin contaminación.
El
valor del libre albedrío humano no es el valor de lo más radical en el ser
específico del hombre, ni tampoco el más alto de los valores que a este le
es posible, sino el más alto de los valores que el hombre tiene como virtud
de su innata realidad.
JUSTICIA
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Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
justicia
Biblia |
No
basta con proclamar la justicia, sino hay que tener un gran deseo de que
ella prime en la relación entre los hombres.
El
“hambre y sed” representan dos necesidades primordiales del hombre por la
cuales se nos invita a pensar que la justicia debe ser para nosotros una
necesidad profunda y vital.
El
hombre específicamente justo, es el que se preocupa por el otro y tiene
voluntad de dar a cada uno lo suyo y de no dañar a ninguno. El hombre justo
es el que trata bien a los demás, contribuye a su dignidad respetando sus
derechos.
Dos
son los escenarios propios de la justicia.
Justicia Conmutativa.
En
las relaciones entre las personas la regla de la justicia es una igualdad
casi aritmética: lo que quieras para ti, quiérelo para los demás; es decir,
respeta los derechos del otro como quieres que se respeten tus derechos.
Justicia Distributiva.
En
las relaciones de la persona con la sociedad, la justicia es proporcional:
Que cada persona y cada familia reciba de la sociedad las cargas y los
beneficios en función de sus necesidades, de sus capacidades, de su
contribución al bien común, de la importancia del papel que desempeñe.
La
justicia muestra que los derechos y deberes son correlativos; pero el primer
paso es que cada uno asuma sus deberes con respecto a los demás
Es
bueno entonces partir del conocimiento de nuestros propios derechos y
nuestros deberes como seres humanos.
FRATERNIDAD
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Soñé que ardía en lo más profundo de nuestros
corazones ese deseo de ser amigos, en el mejor y más genuino sentido
de la expresión. Que esto nos llevaría indefectiblemente a
desarrollar, consolidar y perfeccionar paulatinamente esta
fraternidad, la cual duraría lo que dure la amistad
Juan Pablo II |
El
hombre por naturaleza es gregario, no puede vivir solo y tiene la imperiosa
necesidad no sólo de mezclarse sino de compartir con otros que son los que
lo ayudan a superarse y a ser, y por ello aprende a ser fraternal y
sociable, y como lo afirmara el novelista ruso Fedor Dostoievski: "La
fraternidad no puede crearse, se crea ella misma, es una cosa innata, es
algo natural."
La
fraternidad es en si la esencia del ser humano que tiene que hermanar con su
familia, con la comunidad en donde vive, visita o transita temporalmente.
Por ello afirmó Víctor Hugo: "La fraternidad antes que ser pensamiento del
pueblo, era pensamiento de Dios." Y el hombre ha sido creado para la ayuda
mutua, y no puede o no debe desertar de ese compromiso humano y
eminentemente social y espiritual.
La
humanidad en mucho está huérfana de fraternidad y solidaridad, por eso
sucumbe en medio del hambre, la pobreza y un holocausto espantoso. Y es no
sólo una obligación sino un gran deber de los padres enseñar a sus hijos a
ser fraternales, solidarios y sobre todo gente de bien y honrada que viene a
ser lo mismo, porque éstas dos grandes cualidades humanas y sociales son un
gran deber de todos los ciudadanos. Y es la manera de contrarrestar tanta
injusticia social reinante y simpatizar por la paz, la convivencia y el
mejoramiento del linaje humano.
La
convivencia social es una gran virtud de amistad y por excelencia equivale a
la fraternidad, que puede extenderse infinitamente en donde quiera que se
encuentre un ser humano que se halle abrazado por la soledad o la necesidad,
porque la fraternidad en el sentido más elevado, es el más bello ideal
humano. ¡Sí!, la fraternidad debe ser, el pan espiritual diario de la
humanidad. Y en la Biblia leemos: "Hermano ayudado por hermano es como
ciudad fuerte, y las querellas son como cerrojos de un palacio."
“Todos le debemos algo a la fraternidad y la fraternidad nos está debiendo
algo a nosotros.”
HONRADEZ
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La
honradez es la habilidad de realizar un trabajo sea supervisado o no
Popular
|
Honradez significa armonizar las palabras con los hechos. Entonces podemos
decir que una persona honrada es aquella que tiene identidad y coherencia,
con motivos para estar muy orgullosa de ella misma.
El
honrado es grato y estimado incluso si es derrotado. El injusto es asqueroso
e ingrato incluso si es victorioso.
La
honradez es hermosa en su carácter y quien es justo es bondadoso y amable.
Incluso si la honradez cae en el lodo, es pura y correcta. Si el injusto es
lavado con almizcle, seguirá impuro y repugnante.
Un
individuo honrado no se apropia jamás de las cosas que no le pertenecen,
aunque las necesite. Tampoco abusa de la confianza que otros depositan en
el. En los asuntos de dinero, siempre entrega las cuentas claras. Si no
puede pagar sus deudas, no se esconde de sus acreedores sino que trata de
llegar a un acuerdo con ellos. Cumple puntual y cabalmente con sus
compromisos, pero si no lo puede hacer, explica los motivos que lo obligan a
fallar. Habla con la verdad, incluso cuando se trata de cuestiones delicadas
o vergonzosas. Sabe admitir y enfrentar sus errores; y ofrece disculpas
cuando ofende o causa algún daño a los demás.
LA SOLIDARIDAD
|
Compañero
usted sabe, que puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez, sino
contar conmigo
Mario
Benedetti |
El
tema de la solidaridad es un tópico muy manoseado, hoy en día se habla de
solidaridad en todos lados y sin embargo pocos la entienden, parece que hoy
las personas deciden al estilo de los filósofos empiristas, es decir no a
partir de lo que las cosas son, más bien partiendo de lo que creen que son
las cosas. No podemos referirnos a las cosas exclusivamente por la
experiencia directa.
La
palabra solidaridad es un término equívoco. Algunos piensan que la
solidaridad se identifica plenamente con la limosna y se relaciona con un
proceso de propaganda partidista. Otros imaginan que la solidaridad es sólo
parte del programa de un gobierno, aunque la solidaridad por excelencia
debería de formar parte de cualquier programa de gobierno.
ETIMOLOGÍA DE LA SOLIDARIDAD:
La
solidaridad proviene del latín sólidun que quiere decir sólido, fuerte,
compacto.
Es
por ello que la solidaridad se desarrolla entre los que se consideran
iguales, no entre los distintos. La solidaridad entre los desiguales seria
una grave injusticia.
ELEMENTOS DE LA SOLIDARIDAD:
Una
característica fundamental de la solidaridad es la desigualdad humana. Los
hombres son iguales debido a una serie de características esenciales
compartidas. Sin embargo, por ser personas los hombres son distintos. Lo
verdaderamente asombroso es que cada persona aporta al bien común según sus
potencialidades, es decir, las necesidades insatisfechas de uno, son
superadas gracias a las virtudes de otros.
No
existe posibilidad de solidaridad si no se encuentra en torno a un fin
común, completo y objetivo. No podemos concebir, por ejemplo: Un equipo de
fut-bol en donde los delanteros no quieran anotar goles. Los hombres
vinculados a una tarea, deben aportar, en la medida de sus posibilidades, lo
necesario para el bien común.
Para
el desarrollo de una nación solidaria, es necesaria la existencia de
familias solidarias.
La
solidaridad exige una enorme coherencia y generosidad, es absurdo hablar de
programas de solidaridad en donde unos pocos colaboran y la gran mayoría
permanece estática, es inconcebible, igualmente una sociedad en la que los
hombres no puedan acceder a mejores condiciones de vida.
No
olvidemos que el principal elemento de cohesión en una sociedad solidaria es
la cultura fundada no sólo en conocimientos, sino fundamentalmente en
valores y principios.
CARACTERÍSTICAS:
• La
solidaridad debe encontrarse en torno a un bien común, concreto y objetivo.
• La
solidaridad exige una enorme coherencia y generosidad.
• La
solidaridad encuentra campo fértil en una sociedad basada no sólo en
conocimientos, sino en valores y virtudes.
¿Qué
facilita la vivencia de la solidaridad?.
• La
propia naturaleza humana, ya que la fraternidad es una tendencia natural.
• Un
ambiente cordial, tranquilo y donde prevalezca el respeto, en donde se
promueve el diálogo acerca de los puntos de vista de los demás.
•
Promoverla en el trabajo, a través de pequeños servicios y fomentando la
preocupación por las necesidades de los otros encaminada al bienestar de
todos.
•
Promoviendo en el trabajo a través del amor a la persona tal como es.
•
Aprender a corregir con comprensión a los demás.
•
Reconociendo que cada uno tiene algo invaluable que dar a los demás.
•
Aprender a compartir en vez de competir.
•
Aprender a vivir en el amor al prójimo.
Podemos afirmar que la solidaridad es el esfuerzo común de un grupo de
personas para lograr un objetivo concreto y cuantificable.
¿Qué
se necesita para vivir en solidaridad?
Ser
caritativo
¿Qué
significa ser caritativo?
Dar
un poco de tu ser. Dar lo que te duele no lo que te sobra.
¿Cómo se vive el que todos somos iguales?
Comprender - Comprensión. En el amor a la justicia social
SUBSIDIARIDAD
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Si ayudo
a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano
Benjamín
Franklin |
El
principio de subsidiaridad es aquel que rige la relación entre menores y
mayores, porque el menor debe hacer lo más posible y el mayor ayudarle sólo
en lo necesario. En otras palabras que el mayor no haga lo que el menor
pueda hacer bien.
El
principio de subsidiaridad implica:
1.
El derecho de los entes individuales o colectivos menores a ser respetados
por los mayores para poder alcanzar su plenitud.
2.
La obligación de los menores de hacer lo más posible por alcanzar esa
plenitud.
3.
El derecho de los entes individuales o colectivos mayores debe liberarse de
actividades, que sean propias o posibles a los menores para dedicarse a
otras más elevadas, complejas o fructíferas.
4. Y
la obligación de respetar a los menores y de ayudarlos en lo necesario y
sólo en lo necesario, para que alcancen su plenitud.
Hay
una subsidiaridad amplia que consiste por parte del mayor en orientar,
promover, facilitar, apoyar, estimular y capacitar al menor para que haga lo
más posible.
Hay
una subsidiaridad simple que consiste en permitir, tolerar o respetar la
acción del menor.
Subsidiaridad es un concepto práctico y aterrizado, hace que los demás
principios, dignidad humana, libertad, justicia, bien común, solidaridad y
amor al semejante, no se queden en lo abstracto.
HUMILDAD
|
La arrogancia hace enemigos; la
humildad hace amigos
Popular |
La
persona humilde hará el esfuerzo de escuchar y aceptar a los demás. Cuanto
más acepte a los demás, más se le tendrá en gran estima y más se le
escuchará. El inicio de la grandeza es la humildad. La humildad permite al
individuo volverse confiable, adaptable, flexible. Sin humildad no puede
haber beneficio para el mundo. Sólo cuando se es humilde se puede poner uno
mismo al servicio de los demás. (Esto no quiere decir que se esté por debajo
de los demás, sino listo para ayudar a la gente).
La
humildad aflora en la actitud, en el punto de vista, en las palabras, en los
contactos y relaciones. Una persona humilde es capaz de crear un ambiente
atractivo, cordial y agradable.
Humildad es inculcar principios naturales en la conducta personal, en las
relaciones y en el desarrollo humano en sí. Sin humildad no podemos crear
sociedades civiles ni servir al mundo con buena voluntad.
La
persona reconoce sus propias insuficiencias, sus cualidades y capacidades y
las aprovecha para obrar el bien sin llamar la atención ni requerir el
aplauso ajeno".
Frente a la humildad no sólo existe el vicio de la soberbia sino también el
vicio que supone la desordenada abdicación del propio honor y fama.
Al
enfrentarnos con la realidad, veremos en nosotros mismos cosas que no nos
gustan, capacidades que no aprovechamos o cualidades que no estamos
desarrollando.
Si
somos realistas, para conocer nuestra humildad, aprovecharemos todo lo que
poseemos para obrar el bien.
EFICACIA
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Todo lo que viniere a la mano para
hacer, hazlo según tus fuerzas
Biblia
eclesiastés 9:10 |
El
valor de la eficacia se basa en que la persona eficiente busca siempre la
máxima calidad y la mayor efectividad en todas las tareas ejecutadas.
La
persona eficiente no deja que la pereza la domine, ni la mediocridad la
tiente; su satisfacción radica en alcanzar sus propósitos y no descansa
hasta lograrlos. Siempre está dispuesta a dar un poco más de lo requerido
para garantizar un logro.
Una
persona eficiente no se conforma jamás con soluciones a medias ni con
remedios momentáneos; prefiere las soluciones en grande y los remedios
definitivos. Sabe muy bien que las soluciones y los problemas pequeños deben
erradicarse antes que crezcan.
La
persona eficiente no conoce las disculpas y no olvida nunca que las grandes
metas jamás han sido fáciles; que los caminos con espinas conducen a lugares
de privilegio y que las dificultades son para vencer.
EL BIEN COMÚN
|
No viváis
aislados, cerrados en vosotros mismos, como si estuvieseis ya
justificados sino reuníos para buscar juntos lo que constituye el
interés común
Bernabé, ep. 4,10 |
¿Qué es bien?
Bien: La realidad que pose un valor
positivo y por ello es estimable.
Hay
tres diferentes tipos desde el más perfecto hasta el más imperfecto.
Bien útil: prosperidad económica, seguridad
política y la organización social.
Bien deleitable: La paz, el ocio creativo y
la sana diversión.
Bien honesto: las virtudes intelectuales y
morales.
¿Qué es común?
Toda
la gente de cualquier ciudad, villa o lugar, comunidad, generalidad de
personas.
Bien común
El bien común: El conjunto de aquellas
condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus
miembros conseguir más fácilmente su propia perfección. Que cada persona
pueda desarrollarse plenamente en todos los ámbitos de su vida, familiar,
económica, social, laboral, recreativa, política, cívica, religiosa, etc. Es
el resultado de equilibrar los derechos y responsabilidades básicas de cada
persona de manera que podamos encontrar una forma de vivir juntos en
interdependencia, armonía y paz.
Se
ha de comprender en su totalidad, como un conjunto de metas plausibles, por
las que los miembros de una comunidad se comprometen juntos, a la
realización y sostén de la misma.
La
virtud que dispone a la gente a proteger y promover el bien común es la
solidaridad. No se trata de un sentimiento “superficial por los males de
tantas personas”, sino de “una determinación firme y perseverante de
empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno,
porque todos somos verdaderamente responsables de todos”. Por el contrario
lo que beneficia a un solo hombre, o a un grupo o conjunto de hombres que no
son todos los que en la sociedad se integran, es meramente un bien
particular.
El
bien común es aquello que perfecciona al hombre en lo más esencial del
mismo.
El
hombre es feliz, cuando cuerpo y espíritu están unidos y bien desarrollados.
Para
que se de esto es muy importante aclarar que existen tres tipos de
sociedades básicas: familia, sociedad y estado.
El
bien común incluye todos los elementos de que hemos venido hablando; ello es
verdad hasta el punto de que si alguno falta, los restantes quedan
amenazados por el desequilibrio consiguiente, de un modo análogo a lo que
acontece en un organismo vivo si se le quita una de sus partes o si alguna
de ellas no funciona con la conveniente corrección.
Todo
ello, en definitiva, significa que el bien común posee una verdadera
“estructura”, de suerte que los elementos que lo integran deben ser
concebidos como parte de una unidad superior, que es la que en verdad
constituye el bien de la sociedad como tal.
En concreto…
Los
valores están relacionados con las grandes convicciones humanas de lo que es
bueno, de lo que es mejor y de lo que es óptimo; ellos tienen la facultad,
en sí mismos, de propiciar alegría, satisfacción y felicidad a quienes los
poseen, aun cuando, algunas veces duelan y que por tanto, ellos son
fundamentales en la búsqueda de la plena realización humana.
Además conviene recordar que los valores personales, por sí mismos, no son
susceptibles de ser percibidos directamente por los demás; su percepción
sólo es posible mediante las actitudes que instante tras instante, de manera
constante, e inequívoca revelan la propia jerarquía de los valores.
Son
las actitudes positivas, esas disposiciones permanentes de ánimo, para obrar
en constancia con las grandes convicciones de lo que es bueno, mejor y
óptimo, las que nos permiten descubrir qué valores posee una persona. Las
actitudes son la demostración tangible de los valores.
A
partir de su afloración, las actitudes inician una cadena incontrolable de
contagios. Quien recibe una actitud positiva, está en condiciones óptimas de
ofrecer actitudes igualmente positivas a los demás; pero quien recibe una
actitud negativa, se siente tentado a actuar de igual manera frente a otros.
Por
lo anterior, se vuelve urgente que los seres humanos mantengamos un estricto
control sobre nuestras actitudes y busquemos asiduamente ser protagonistas
de las actitudes siempre positivas.
Así
mismo el mejoramiento de las actitudes en el hogar, en la escuela, en la
sociedad, en todos los ámbitos, será el logro fundamental en el que nos
desarrollemos como personas y así lograremos hacer más humana y placentera
la convivencia.
“No olvidemos jamás que los valores engrandecen a
quienes los pregonan y perfeccionan a quienes los poseen.”
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